Volver al LAB
Superficie curva perforada con un patrón de celdas irregulares tipo Voronoi
Artículo

Seis ejercicios de Grasshopper que podrían ser edificios

Celosías, costillas y un logo convertido en relieve. Ejercicios de curso que son, en el fondo, el mismo problema que una fachada real: una regla escrita.

Estos son ejercicios que hice estudiando Grasshopper. Ninguno es un edificio. Todos podrían serlo, y esa es exactamente la idea que quiero defender acá.

Son figuras geométricas: una celosía, unas costillas girando, un relieve hecho a partir de una imagen. Guardadas en una carpeta parecen ejercicios de curso, nada más. Pero cada una es una regla escrita, y una regla escrita se puede escalar, deformar y aplicar a un encargo real. En arquitectura paramétrica conté de dónde viene esta forma de trabajar; acá muestro cómo se ve cuando uno recién está aprendiendo.

Una celosía que empezó como puntos al azar

Superficie curva perforada con un patrón de celdas irregulares tipo Voronoi, en render blanco
Un diagrama de Voronoi proyectado sobre una superficie curva y perforado.

Un diagrama de Voronoi divide un plano en celdas: cada celda contiene todo lo que está más cerca de un punto que de cualquier otro. Es el patrón de las burbujas de jabón, del caparazón de una tortuga, de las grietas de un suelo seco. Acá lo proyecté sobre una superficie curva y usé las celdas para perforarla.

Míralo dos segundos y ya no es un ejercicio: es una celosía de fachada, un quiebrasol, un cielo perforado. Y como es paramétrico, la densidad de las celdas puede responder a algo —el asoleamiento de esa cara, la privacidad que necesita el recinto detrás— en vez de ser un dibujo fijo.

Costillas que siguen una curva

Anillo formado por costillas verticales que giran progresivamente siguiendo una trayectoria circular
Una sección repetida a lo largo de una curva, girando en el camino.

Este es de los más simples y de los más útiles: tomas una sección, la repites a lo largo de una curva y la vas girando. Nada más. El resultado se lee como un anillo de costillas.

Es literalmente la lógica de una estructura de costillas de madera laminada, de un pabellón, de un cielo acústico. Cambias la curva y cambia el pabellón entero; cambias el giro y cambia cómo entra la luz entre las piezas. Nadie dibujó ochenta costillas: se dibujó una y se describió su recorrido.

Cuando la geometría lee una imagen

Pantalla de Rhino y Grasshopper: el logo de Winteri entra como imagen y sale como un relieve de hexágonos extruidos
El logo de Winteri entra como imagen; el brillo de cada píxel decide la altura del hexágono.

Acá el ejercicio se puso personal: usé el logo de Winteri, la oficina de la que fui socio durante años. El componente Image Sampler lee una imagen y devuelve un número por cada punto de una grilla —el brillo de ese píxel—. Ese número lo usé como altura de cada hexágono.

El resultado es el logo convertido en relieve. Suena a juego, pero es el mismo principio con el que se diseñan fachadas que responden a un mapa de datos: en vez de un logo, la imagen puede ser un mapa de radiación solar, de vistas o de ruido, y la altura puede ser la profundidad de un quiebrasol. La geometría deja de inventarse y pasa a leer información.

Un muro que se deshace por abajo

Muro formado por una retícula de cajas que se desordenan y separan hacia la base
Una retícula ordenada arriba que se disgrega hacia abajo, controlada por un solo parámetro.

Este ejercicio trata sobre estructuras de datos, que es la parte menos glamorosa y más importante de Grasshopper. Las cajas están organizadas en un árbol de datos, y al partirlo en ramas puedes tratar cada grupo distinto: las de arriba quedan alineadas, las de abajo se desordenan y se separan.

Como imagen, es un muro que se abre progresivamente hacia el suelo. Pero mira de nuevo: podría ser perfectamente un edificio de departamentos mirando a la playa, con las terrazas desfasándose para que ninguna tape a la otra. O podría ser mobiliario urbano, a escala de alguien que se sienta en él.

Ese cambio de escala no está en la geometría, está en el ojo entrenado. La misma forma puede ser un banco de plaza o un edificio donde vive gente, y ser capaz de verlo es exactamente lo que separa una forma de un proyecto. La herramienta produce la figura; el arquitecto decide de qué tamaño es y para quién.

Y uno donde el computador busca la respuesta

Volumen rojo entre edificios grises, con líneas de tensión que lo conectan a los puntos circundantes
El volumen busca su posición según los puntos de tensión del entorno.

Este ya no es geometría descriptiva: es optimización. El volumen del centro se acomoda respecto a puntos de tensión del entorno —los edificios vecinos— y Galápagos, el solver evolutivo de Grasshopper, prueba miles de combinaciones hasta encontrar la que mejor cumple la condición que definí.

Es el mismo mecanismo que uso hoy en proyectos reales para orientar un edificio según visibilidad o asoleamiento, y de eso hablo en Data Driven Design. La diferencia entre este ejercicio y un encargo es la calidad de la pregunta, no la herramienta.

Todo esto se maneja con tres deslizadores

Estructura de arcos y vigas en Rhino junto al panel de parámetros: número de arcos, radios y separaciones
Número de arcos, radio, separación. Tres números y la estructura entera se rehace.

Esta bóveda de arcos y vigas es el ejemplo más claro de por qué vale la pena. A la derecha hay tres deslizadores: número de arcos, radio y separación. Mueves uno y la estructura completa se rehace sola, con todas sus piezas coordinadas.

Si esto estuviera dibujado a mano, cambiar el número de arcos significaría rehacer el plano. Acá es arrastrar un control. Esa es toda la diferencia, y es enorme cuando el cliente pide ver tres alternativas para el jueves.

Del ejercicio al edificio construido

Para que no quede como ejercicio de laboratorio, vale mirar dónde termina esto. Little Island, de Heatherwick Studio, es un parque sobre el río Hudson sostenido por 132 macetas de hormigón prefabricado con forma de tulipán. Ninguna es igual a otra.

Ahí está la gracia: prefabricar normalmente exige repetición, y este proyecto no tenía ninguna. Los ingenieros de Arup resolvieron con algoritmos paramétricos el espesor del hormigón de cada maceta y la geometría de las uniones de acero, pieza por pieza. Sin ese modelo, el proyecto habría sido imposible de fabricar a un costo razonable.

Si quieres más ejemplos construidos, ArchDaily reunió doce fachadas paramétricas que muestran bien el rango: desde patrones puramente formales hasta pieles que responden al clima.

¿La IA va a reemplazar al arquitecto?

Es la pregunta que más me hacen, casi siempre con algo de miedo detrás. Mi respuesta es no, y no por optimismo: por cómo funciona esto en la práctica.

Todos los ejercicios de arriba tienen algo en común: alguien decidió qué se estaba buscando. El Voronoi no sabe que es una celosía. Galápagos no sabe qué es un buen edificio, solo optimiza la condición que le escribí. Cuando el resultado es interesante es porque la pregunta estaba bien hecha, y cuando es un desastre —me ha pasado— es porque la pregunta estaba mal.

La herramienta no sabe qué es un buen proyecto. Sabe cumplir la condición que le diste.

Lo que sí cambió, y mucho, es la barrera de entrada. Hace unos años armar estos algoritmos exigía pelear con la lógica del programa durante semanas. Hoy uno puede describir lo que quiere en lenguaje natural y pedir ayuda para construirlo. Eso no nos reemplaza: nos saca del rol de dibujante técnico y nos devuelve al de arquitecto, que es tomar decisiones.

Lo escribí en arquitectura paramétrica y lo repito acá: ya pasamos por esto con el CAD y con el BIM. Cada vez desapareció trabajo mecánico, no criterio.

Por dónde empezar, si te dieron ganas

Estos son los tres cursos que hice y que recomiendo, en el orden en que me sirvieron:

  1. Modelado 3D con Grasshopper en Rhinoceros, en Domestika. El más amable para partir: corto, visual y suficiente para entender la lógica de nodos.
  2. Especialidad en diseño paramétrico: Rhinoceros, Grasshopper y Archicad, en Arcux. Acá está el salto: los ejercicios de este artículo salieron en buena parte de esta especialidad, y suma la conexión con Archicad, que es lo que lo vuelve útil en una oficina BIM.
  3. The Ultimate Rhino 3D & Grasshopper Course, en Udemy. El más extenso, bueno como referencia para volver cuando te trabas con algo puntual.

Necesitas Rhino, que trae Grasshopper incluido desde la versión 6. Y un consejo: no partas por el proyecto de tu oficina. Parte por una figura geométrica sin propósito, como estas. Es mucho más fácil entender un concepto cuando no tienes un plazo encima.

Newsletter

Ideas y aprendizajes, una vez al mes.